Las vandas aman la luz. Colóquela en un lugar donde dé sol directo unas horas por la mañana, pero protéjalas con sombra liviana entre 12 pm y 4 pm. Cuando el sol baje de nuevo al atardecer, otra vez pueden recibir sol directo.

Las vandas necesitan riego frecuente en climas cálidos/secos. Raíces grises/blancas, necesitan agua; de color verde, no necesitan agua. Durante la estación seca, riegue por la mañana y al atardecer, asegurándose de que las raíces estén bien mojadas. Durante la estación lluviosa, riegue menos frecuentemente.

Las vandas necesitan alimentación regular. Riegue las raíces primero hasta que cambien de color verde. Use un fertilizante balanceado (20-20-20) diluido a la mitad de la dosis recomendada cada semana durante la temporada de crecimiento. En invierno, reduzca la frecuencia a una vez al mes.

Al seguir estos pasos, su vanda crecerá y florecerá. ¡Con cuidado correcto pueden florecer hasta TRES veces al año!
